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Naturaleza muerta con niña

El sol del otoño llegará por sorpresa y conquistará tu mirada para siempre. Todo será el otoño desde ahora, advertido estás. Muerte al invasor.

Los pilares de la niña

Elabore una lista con los diez secretos que jamás querría confesar, las diez decisiones de las que se arrepentirá eternamente, los diez pecados que jamás soñará cometer y las diez tonalidades de gris que desearía velasen su mirada en el día de la traición definitiva. Envíela en sobre cerrado al concurso de lamentos de la niña payasa. El nombre del vencedor será susurrado en territorio enemigo al inicio de la quinta noche de la tercera luna llena después de las últimas fiestas.

La niña en Naxos

Algo que pudieras decir en voz alta sin que tu voz sonase falsa, sin que tu intención sonase falsa, sin que todo resultase falso e impostado, algo que quisieras, que necesitaras decir, algo que te fuera imprescindible decir, tan necesario como respirar, tan importante que no pudiese esperar, tan urgente que tu voz, acostumbrada a sonar falsa, adquiriese verdad por esa urgencia, por esa absoluta necesidad de alzarse sobre el ruido de la calle, las conversaciones de la gente que pasa, los gritos de las gaviotas, la música que huye de las atracciones de la feria. Algo como que el sol que esta tarde acaricia tu piel con ternura indecible es el mismo sol que cada mañana saluda toda belleza, todo horror, toda mirada perdida. Y que ese mismo sol es el que dentro de poco buscará en el horizonte otras miradas que encontrar.

Niña nueva

Tal vez lo más importante fuera el jardín, el color de las hojas que se veían desde la hamaca, el ruido de los coches que pasaban por la calle sin que le molestasen lo más mínimo, para sorpresa de todos los demás. Incluso el canto de los pájaros, que podía llegar a resultar obsesivo en algunos momentos, se integraba para él perfectamente en el todo del que también formaban parte el sol de media tarde sobre la enredadera, las pisadas de los gatos sobre las hojas secas de bambú e incluso la pequeña manta que se hacía a veces imprescindible para poder permanecer al aire libre. El jardín era completo en cada una de sus partes, y todas servían para devolverle al estado de calma y felicidad que echaba de menos todo el año al recordar las semanas de vacaciones. Se desperezaba con gesto lento en su perfecto jardín, y parte del tiempo en la hamaca lo empleaba en enumerar mentalmente todas las cosas que podría añorar después, creando un pequeño álbum fotográfico en su memoria.

La noche de las niñas vivientes

Contratada en este mundo sin autopsias para ejercer su nefasta influencia sobre los pobres hijos de la revolución, se tuerce su gesto al recordar canciones en lenguas prohibidas. La decisión está tomada: quiere la cabeza del bautista en bandeja de plata.

Contra la niña

Todo ha sido en vano.

La niña sin atributos

Promete la niña aceptación y consuelo pero es la vida la que ofrece sus favores en casa del herrero.

Niña al sol

Se aplica el autobronceador en el espíritu y se le tiñe todo de un naranja sospechosísimo.

La niña secreta de las palabras

En su inenarrable y particular travesía del desierto, arrasa la niña con todo a su paso. Ingresa en la cárcel del mundo y cumple condena en una tarde, mas, ay, no se arrepiente de sus sinrazones ni de sus desmesuras. Bueno, de sus desmesuras sí que se arrepiente un poquito, pero todo de boquilla, será petarda. Desterrada al silencio de los tiburones, es su furia un nuevo lenguaje con palabras de amor, de amargura, de autocomplacencia, de amanecer en los canales de Singapur, de antropofagia terapéutica.

Niña bleibet meine Freude

La defensa de la niña urde todo tipo de tretas para corromper al jurado, al tribunal, a la misma esencia de la justicia, no hay abismo de perversión al que no se arrojen, no conoce límite la furia destructora de la niña, y todo por aparcar en doble fila a la puerta del mercadona para hacer la compra para la troupe. Lo peor, vamos.

A funny thing happened on the way to the niña

No hay amor como el amor del calamar gigante. Alienta mi sinrazón el sutilísimo roce del calamar gigante. Inspira mi canción el imposible abrazo del calamar gigante. Asumo por bandera la canción de soledad del calamar gigante.

Había una vez una niña

La robadora niña avanza sigilosa entre las trampas de la noche y piensa: qué despiadado sol qué insospechado futuro de amenaza y condena aguarda entre las sombras, huye veloz por los pantanosos terrenos, por la dudosa luz del amanecer, se despoja en un instante de todos los disfraces pero no de todos los miedos que atesora su cautivo amanecer de gacelas

Dies irae dies puellae

Comparece ante la corte celestial la nena payasa con sus cinco continentes y reclama como propio el trono supremo.

Nueve niñas y media

Mira que es desgracia lo de la niña, que para un día que el misticismo le funciona y le atraviesa el corazón una flecha de amor divino, resulta que tenía hora para hacerse la pedicura y no tenía a mano el móvil para anularlo, total que al final ni pedicura ni unión mística, que con el estrés se le quitó el arrobo y encima se le quedó un mal cuerpo horroroso.

Niña y chocolate

y si resulta que no encuentran tortillas de maíz que se jodan y no hagan la receta que son una panda de gringas de mierda y así termina nuestro programa cocinando con la payasa vuelvan mañana a por más que recibirán lo suyo se los juro por dios que me mira se los digo llorando de rabia publicidad por el amor de dios peluquería maquillaje mi reino por un trankimazín

Las mejores niñas de nuestra vida

La casa-museo de la niña payasa ha batido un nuevo record: el 95% de sus visitantes sufre trastornos gástricos severos en los días posteriores a su visita. Los miembros de la troupe payasa se turnan para encadenarse a una señal de tráfico roñosa que hay cerca de la entrada, con lo que todavía aumenta más el interés de los visitantes, que pagan gustosísimos la carísima entrada. Las cifras de facturación de la tienda de recuerdos del museo tienen más ceros que los boletines de notas de las gemelas, que en la escuela púbica a la que asisten ya han sido nombradas directora y jefa de estudios, imagínense lo que tiene que ser el recreo en semejante infierno en la tierra.

Vida y opiniones de la niña, caballero

Se despide de su invierno la niña aterida adiós adiós, juro que no habrá otra voz en mi garganta que tu nombre tatuado en mi recuerdo que alguien suene un acordeón es una emergencia maldita sea

Qué he hecho yo para merecer a la niña

el nudo que aprieta tu garganta que te ahoga te asfixia te sofoca incluso, mi voz será rechazada por tu último aliento que gritará por fin una venganza acariciada amamantada, lo de siempre para un día de diario a estas horas

Niña y sus hermanas

Nadie sabe que bajo la gruesa capa de maquillaje late un corazón puro y honesto. Pero a nadie le importa un carajo.

Qué niña la de aquel día

Huyen por las avenidas y los bulevares la nena y su troupe perseguidas por sus fans. El éxito de Hirsuta Muchacha no conoce límites conceptuales ni prácticos, y el ansia por devorar cada aliento que sale de sus pecadores labios consume a sus admiradores en eterno fuego. Su tercer single, "Derrida me pone cerda", ha destruido el sistema occidental de valores y ha instaurado la era de Acuario. Apendicitis ha empezado a componer hits, y el grupo en pleno se halla en proceso de producción del siguiente elepé, que se titulará "Cerezos en flor en las proximidades del Pabellón Dorado", y que será un álbum conceptual, una especie de ópera rock que narrará un día cualquiera en la familia payasa, la lucha por la más alta plataforma, el martini más seco, el amor más verdadero, la melancolía más profunda.