La niña sin sombra
Cuando los compañeros que organizaban la jubilación del profesor Hernández quisieron contactar con algunos de sus antiguos alumnos para que se dirigiesen a su viejo maestro en el momento del retiro, se llevaron una sorpresa. Tomaron los registros del archivo del instituto y llamaron al azar a algunas de las personas a las que el Hernández había tenido como alumnos a lo largo de sus treinta y seis años de carrera, y comprobaron que las cuatro primeras personas se habían dedicado profesionalmente a la prostitución. Extrañados, pensaron que se trataba de una coincidencia. Pero siguieron llamando a más y más exalumnos, y todos, sin excepción, se habían convertido en profesionales del sexo. Los había en el sector más de lujo, ganando verdaderas fortunas por sus favores, pero también había otros que se vendían por unas pocas monedas con que pagar todo tipo de adicciones. Algunos hombres se prostituían con hombres, otros con mujeres, las mujeres en general l...