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Ponga una niña payasa en su vida

Niña payasa con gusto exquisito en gastronomía, hombres (valga la redundancia), ópera, literatura y moda, busca relación estable y desinteresada con acaudalado mecenas dispuesto a sufragar sus extravagantes gastos.

Yo soy la niña (I'm gonna live forever)

Yo, la humillada, la perseguida, la ninguneada, la despreciada, la otra. La que no consiguió reserva en los hoteles de cinco estrellas, la que fue expulsada de las tiendas de alta costura, la insultada en los grandes restaurantes por cocineros de moda, la que no pudo vestir ropa de los grandes diseñadores por no ser admitida en los desfiles. Aquélla cuyas palabras eran motivo de risa, siempre condenada a moverse por las tinieblas exteriores, nunca llegando al centro de la ciudad, siempre barriobajera. Lo peor, vamos. Ahora yo domino el mundo y vosotros queréis mi amistad. Pero mi amistad cuesta. Pues aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor. Luego está también aquella otra tan buena de las dos chicas que compartían el apartamento con un chico, y tenían unos caseros tan estrafalarios, y la de la familia Ingalls, a mí me encantaba la familia Ingalls, con la ciega dando siempre el coñazo.

Audaces ideas políticas de la niña payasa

Tras su estrepitoso fracaso en las elecciones catalanas, en las que la formación promovida por la niña payasa, Partit Glamouros Unificat de Catalunya, obtuvo únicamente tres votos (y los tres nulos, porque la mentecata niña se hizo un lío en las papeletas y acabó poniendo como candidatos a los líderes del partido rival, el Partit dels Cutres de Catalunya), la niña de los peines (que no de los penes, pobrecica) ha decidido dar un salto cualitativo en sus ambiciones políticas, y pretende ser elegida secretaria general de la ONU, ahora que Koffi Annan ha terminado su mandato, y aprovechando que al coreano ése no lo conocen todavía ni en su casa de Seúl. Su primera medida será cambiar la marca de agua que se bebe en las sesiones del consejo de seguridad, la marca elegida es Solán de Cabras, que al tener el plástico azul permite disimular mejor los cubatas que la niña se desayuna todos los días laborables y fiestas de guardar. No hay palabras que expresen el ridículo que va a hacer la niña ...

La sagrada misión de la niña payasa

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Los suspiros de alivio de la humanidad han provocado varios tornados en los últimos días: la niña payasa desvela por fin su sagrada misión. Pretende, sí, dominar el mundo, pero no para sus torticeros propósitos, sino para hacer de él un lugar mejor. Los medios que propone para ello son perfectamente razonables y lógicos, y al final va a resultar que la niña salvará al mundo en vez de llevarlo al caos y a la destrucción, ya ven ustedes.

La niña y la lluvia

La niña payasa sabe que debería amar la lluvia. Color gris en las nubes y en el alma, apenas disuelta en una suave melancolía. Tierra mojada con olor a memoria, tal vez bálsamo la lluvia, tal vez incluso descanso. Isla perdida, color suave de esperanza, palabras remotas y apenas entrevistas. La niña payasa desearía amar la lluvia. Largos paseos o tardes frente a la chimenea. Ella lo sabe y se esfuerza, tal vez un día logre amar la lluvia, ella no se rinde, sabe que el camino es largo, pero no pierde la esperanza. Well, maybe next year...

La niña contra las tontas

La niña payasa, inmersa en su cruzada personal contra las tontas, ha decidido pasar a la acción y llama a la movilización general. Para recaudar fondos se editará en breve un bonito compact disc con el éxito "Te traje al museo del traje". Los sin duda millonarios ingresos servirán para sufragar las audaces e irritantes acciones del movimiento antitontas unipersonales, cuyo primer gran éxito ha sido la retirada de la serie de televisión "Paellas. Inserso débil", cuya actriz protagonista ha ofendido al buen sentido de tantas maneras que hasta la niña payasa resulta sosa y mainstream a su lado. El comité central del movimiento no descarta arriesgadas acciones frente a alguna tienda de Ágatha Ruiz de la Prada, epítome del mal gusto y ejemplo de ser aborrecible.

La niña en los hoteles

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La niña payasa es feliz en los hoteles. Hoteles a media tarde, silenciosos y cómodos. Camas que siempre parecen recién hechas, aunque estén desordenadas, y siempre lo están cuando la niña payasa está en los hoteles. Algunas habitaciones forman parte del mapa del mundo de la niña payasa tanto como las ciudades. El mundo de la niña payasa no existiría sin las habitaciones de los hoteles.

Nuevas aventuras sadomasoquistas de Paquita y Pepín

UN DÍA EN EL PARQUE Era un hermoso día de primavera en el parque de la ciudad. Todo el mundo se sentía de buen humor, con ganas de pasear, charlar y sonreír, el famoso síndrome del anuncio televisivo. El caso es que las autoridades habían habilitado un rincón del parque para que los amos pudieran dejar a sus esclavos aparcados y tener un rato libre para charlar de sus dominaciones. Los amos, además, llevados del espíritu primaveral, habían tenido un gesto de (innecesaria) generosidad, y habían permitido a los esclavos charlar un poco entre ellos, y allí estaban todos, la mar de animados, comentando las diversas torturas a las que sus amos les sometían. Todos estaban convencidos de que sus respectivos amos eran los mejores, y no escatimaban adjetivos para ensalzar la gracia con la que manejaban los látigos, por ejemplo, o la pericia con la que les ataban en las más incómodas posturas. En estos y otros animados coloquios pasaban la mañana, cuando de pronto nuestro querido Pepín dijo: – ...

Bolly, darling?

“Bebo champagne cuando estoy feliz y cuando estoy triste. A veces bebo cuando estoy sola. Cuando tengo compañía lo considero obligatorio. Y cuando tengo hambre pruebo un poco, y cuando no, también. Salvo eso, nunca lo toco, a menos que esté sedienta” (Madame Bollinger).

El amiguito carpetovetónico de los niños

"Soy el amiguito de todos los niños", dijo Matías Fernández un instante antes de que todos los niños se tirasen por el balcón del piso diecinueve, verdaderamente fue un caso digno de mención, en la provincia nunca se había visto nada parecido.

La verdadera historia

La verdadera historia de Cándida Pérez con el pastor alemán de su tío Sisinio es demasiado escabrosa para poder ser relatada en estas páginas, es una pena porque es una historia muy bonita, con sentimientos muy a flor de piel y gran profundidad psicológica en el retrato de los personajes.

Filomena Trijueque

Filomena Trijueque vivía en Alcubierre y se em-peñó en aprender a hablar arameo, la tía no paró hasta que lo habló con gran soltura y desenvolvimiento, desde entonces habla siempre en arameo, no la entiende ni dios pero ella está la mar de en-tretenida.

El debut de Pascual

El debut de Pascual Meléndez en el teatro munici-pal fue la mar de sonado. Convenció a Paquita Rodríguez, su novia de toda la vida, de que se metiera en una caja, en seguida sacó una sierra y empezó a cortarla en trocitos, asegurando que en un momento Paquita volvería a estar como nueva. Para cuando llegó la Guardia Civil la sangre llegaba hasta el gallinero, luego dijo que no se explicaba lo que había pasado, y que la culpa fue de Paquita por no fijarse bien en lo que hacía, siempre fue una chica muy distraída.

La estación de Zalamillas

Capítulo siete. Nuestros héroes estaban a punto de ser brutalmente arrancados de su realidad físico-temporal para verse sumergidos en una dantesca pesadilla de horror sin igual, de la que no iban a poder librarse tan fácilmente como sus (a pesar de todo) confiadas miradas hacían creer. Este capítulo, además, contiene muchas y muy buenas enseñanzas, dignas de ser aprovechadas por todo el que lo necesite. Pero vayamos con la acción propiamente dicha. Nuestra fascinante pareja protagonista despertó de su profundo sueño (tras una enervante noche particularmente activa en el terreno erótico) en el momento en el que James, el eficaz mayordomo sin el que estas páginas quedarían reducidas a una mera descripción de heroicas batallas sin el adecuado contrapunto cotidiano y popular, se introdujo en en su apabullante alcoba llevando en las manos la bandeja del desayuno repleta de exquisitos manjares (leche y galletas maría, el presupuesto de los héroes literarios ya no es lo que era, qué le vamos ...

Nuevas amenazas de la niña

Cuando ya todo el universo conocido respiraba tranquilo, pensando que la lamentable niña payasa dormía la mona para siempre en alguna remota cuneta de un país al que no hubiera llegado la dichosa internet a socavar la moral de la población y las buenas costumbres de sus dirigentes, a la niña, que dios confunda, le da por resucitar, y, en multitudinaria y electrizante rueda de prensa, anunciar a los cuatro vientos su intención de presentarse al certamen Miss Faja-Pantalón de Leganitos. ¿No tendrá nada mejor que hacer la puñetera? ¿Habrá abismo de degradación al que no se arroje? ¿Hasta cuándo habremos de soportar sus atroces desmanes y sus perturbadores cuadros sinópticos? Los ciudadanos de bien debemos de actuar decididamente antes de que sea demasiado tarde.

mirada implacable

mirada implacable, haz misericordiosos cálidos amables los cuerpos. todo el mar cada mano, todo el tiempo, sombra sea la voz, himno los labios, florezca el vientre baldío

lenguas muertas

lenguas muertas en las que tanto confío, tal vez si con humildad absoluta, entregada reverencia, en un pequeño papel escribiera mi nombre, tal vez en vuestra infinita misericordia tuvierais a bien traducirme a vuestro muerto universo, ejecutarme en una palabra os honraría para siempre, la llama eterna ardería ante vosotras, lenguas muertas

Las aventuras sadomasoquistas de Paquita y Pepín.

Aquella mañana Paquita se levantó de un humor de perros. Como suele ocurrir, su estado de ánimo fue contagiando todo lo que hacía: se le quemaron las tostadas, el café sabía a rayos, y cuando estaba en el ascensor, se hizo una carrera en la media. El resto del día transcurrió de la misma manera, y la pobre Paquita se subía por las paredes. Le dolía terriblemente el cuello, sus pobres cervicales almacenaban toda la tensión de la jornada. Paquita se preguntaba qué podría hacer para salir del oscuro tobogán que la llevaba a la depresión. Cuando salió de la oficina, tuvo una idea: Entró en unos grandes almacenes y se compró un látigo. En cuanto lo tuvo entre sus manos, se sintió mucho más relajada, y no pudo evitar pensar: “¿A ver si va a ser que he nacido yo para esto?”. Cuando Paquita volvió a casa aquella tarde, encontró a su esposo Pepín recién salido de la ducha, con el pelo húmedo y tan encantador como siempre. Paquita le dijo: –Pepín, he tenido un día espantoso. Una pesadilla de h...

Las giras de la niña payasa

La niña payasa ha vuelto de su gira triunfal por la Tasca Juanita, en la que varias veces al día ha redefinido el concepto de "ridículo". La niña, que cuando la ocasión lo requiere bebe más que Sue Ellen los viernes, ha ofendido de tantas formas a la razón y al buen gusto, que el único consuelo que nos queda es que, al menos, mientras esté haciendo el cateto por los más insalubres garitos, no estará planeando revoluciones ni diseñando cuadritos. Bienvenidos sean sus etílicos delirios si libran al mundo de la amenaza de la niña. ¿Hasta cuándo soportaremos sus despreciables devaneos? ¿Será demasiado tarde? ¿Acabaremos todos siendo sus esclavos? ¿Ya han pensado lo que van a ponerse?

El mundo

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La niña payasa se desmelena, no hay otra explicación. Después de una etapa pseudopoética de escaso gusto y lamentables resultados, la insólita niña ha decidido volver a sus cuadros, y empezar por lo más básico: ella misma. Su relación con el mundo es el tema de este cuadro, y en él la niña, ya sin rebozos, confiesa sus malévolas intenciones. Más le valdría a la comunidad internacional ponerse las pilas antes de que la niña petarda ésta consiga sus objetivos y esclavice al mundo para sus torticeros propósitos. La sangrienta revolución está en marcha, y es muy posible que la lista de sacrificables aumente considerablemente. La gente es desagradable, y la niña payasa no iba a ser menos.